Domingo 22 de Diciembre

Un regalo sorpresa

Hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio (Colosenses 1:4, 5).

 La esperanza cristiana no solo está “reservada” en el cielo, sino que es activa y dinámica en el corazón de todos los cristianos. La señora Stella Thornhope lidiaba sola con sus primeras navidades. Su esposo había muerto pocos días antes, víctima de un cáncer.

Se sentía sola y triste y decidió que no decoraría su casa. Bien entrada la tarde, un día, llamaron a la puerta. Ahí estaba un joven repartidor con una caja.

-¿Señora Thornhope?

Ella asintió.

-¿Podría firmar aquí, por favor? -preguntó el muchacho.

La señora lo invitó a entrar y cerró la puerta para protegerse del frío.

-¿Qué hay en la caja?- preguntó, después de firmar el papel.

El joven sonrió y abrió la caja. Dentro se agitaba un cachorrito, un cobrador dorado. El joven levantó al ansioso perrito.

-Es para usted, señora- explicó-. Tiene seis semanas y está a punto para que usted lo eduque.

El cachorrito comenzó a menear la cola de felicidad al verse librado del cautiverio.

-¿Quién lo envió? -preguntó la señora Thornhope.

El joven le pasó un sobre a la mujer.

-Todo está explicado aquí, en este sobre, señora -dijo- Al perrito lo compraron en julio pasado, mientras su madre todavía estaba preñada. La intención era que fuera un regalo de Navidad para usted.

-¿Quién me envió este cachorro? -preguntó otra vez con desesperación la mujer.

-Su esposo, señora -contestó el muchacho, al dar la vuelta para salir-. Feliz Navidad.

La mujer abrió entonces la carta de su esposo. La escribió tres semanas antes de morir.

La había dejado en el criadero de perros para que la entregaran con el cachorro como su último regalo. La carta estaba llena de amor, ánimo y recomendaciones de fortaleza. Prometía que esperaba el día en que se volvieran a encontrar en la venida de Cristo.

La señora Thornhope se secó las lágrimas, tomó al perrito y se dirigió a buscar los adornos de Navidad. Quería que los vecinos supieran lo feliz que se sentía.

Dios tiene un buen estilo para enviarnos una señal de luz y recordarnos que la vida es más fuerte que la muerte. La luz es más poderosa que la oscuridad. Dios es más poderoso que Satanás. Anímate, pues. Dios lo tiene todo bajo control. Feliz Navidad para ti y para los tuyos ahora y siempre.

Lunes 23 de Diciembre

Navidad, época de búsquedas y encuentros – 1

Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor (Lucas 2:11).

Una emocionante historia verídica ¡lustra el hecho de que la Navidad todavía es una ocasión en la que muchos pueden “encontrar”. La cuenta Leo R. Van Dolson en El Rey ha nacido.

Cierta Navidad se presentaba muy amarga para un joven pastor y su esposa. Habían tomado a su cargo una vieja capilla descuidada que había conocido tiempos mejores. Según contaban, años atrás, en la iglesia y entre sus miembros había habido alegría y amistad.

Pero de eso hacía mucho tiempo; ahora solo quedaba el recuerdo de ese brillante pasado.

El pastor había iniciado una entusiasta campaña para devolver al templo parte de su hermosura anterior con pintura, martillo, clavos… y mucho amor. Él y su esposa amaban aquella iglesia y ese amor hizo todavía más dolorosa la herida cuando una terrible tormenta arruinó aún más al viejo y altivo edificio. Después de la tormenta, el pastor y su esposa contemplaron el estrado llorando, porque allí, en el muro frontal, había una “herida abierta”.

Las furiosas ráfagas habían hecho caer una parte del revoque y destruido la poca belleza que quedaba. Y solo faltaban unos días para la Navidad. En ese momento triste el pastor secó sus lágrimas y las de su esposa:

-Querida, tenemos que asistir a la feria en beneficio de los jóvenes-, dijo.

Volviendo la mirada hacia atrás mientras salían, se sintieron desanimados, pero en sus corazones surgió el recuerdo de una promesa: “El Señor proveerá”. Con todo, aun entonces no pudieron imaginar cómo sería de maravillosa la provisión que llegó ese mismo día y que más tarde consideraron milagrosa.

Todavía tristes, pero con una sonrisa dibujada en el rostro, fueron a la feria y observaron a los asistentes que hacían ofertas en las subastas de diversos artículos. Cuando se exhibió un mantel de color dorado y marfil, de unos cinco metros de largo, hubo muy pocas ofertas.

Evidentemente aquella tela, hermosa pero demasiado larga y anticuada, a nadie atraía.

No exactamente… a nadie excepto al pastor y a su esposa.

Sus ojos se encontraron como si expresaran el mismo pensamiento. Sin vacilar ofrecieron la generosa suma de seis dólares y medio. Ningún otro asistente vio más valor en aquella tela insignificante, de modo que nadie ofreció más. El pastor y su esposa pagaron y se apresuraron a volver a la iglesia. Entonces extendieron y fijaron el mantel por encima del feo agujero en el revoque del estrado.

Amor y esfuerzo para hacer de la Navidad lo que debiera ser. ¿Has sentido tristeza en la época de Navidad?

Martes 24 de Diciembre

 Navidad, época de búsqueda y encuentros – 2

Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente. ‘¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos?”, preguntaron. “Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo” (Mateo 2:1-2).

El pastor y su esposa miraron hacía el estrado. Era un espectáculo. La belleza que nadie, fuera de ellos, había visto durante la subasta, surgía ahora de la tela. El manto cubría exactamente la porción dañada de la pared. Repentinamente, el ambiente navideño llenó la capilla con su calidez, quizá por primera vez en muchos años.

La segunda parte del milagro sucedió la víspera de Navidad. El pastor vio a una ancianita frente a la parada del autobús, temblando de frío. Entonces, le dijo que el vehículo tardaría todavía una hora en pasar y la invitó a entrar a la capilla para resguardarse del frío.

La agradecida ancianita caminó hacia la iglesia y explicó en un inglés mal pronunciado, que ella vivía en otro pueblo, que se había trasladado en respuesta a un aviso publicado en el periódico en que se solicitaba una Institutriz, pero por causa de su inglés deficiente no la habían contratado.

Una vez dentro de la iglesia, la mujer miró hacia el estrado y sus ojos se abrieron con sorpresa.

-Hermoso, ¿verdad? -dijo el pastor, satisfecho por el brillo de la expresión del rostro de ella.

-¡Este es mi mantel para fiestas! -exclamó- Mi finado esposo lo mandó hacer especialmente para mí en Bohemia. ¡Es este!

Ella procedió a contar al pastor la triste historia de cómo había vivido con su esposo en Viena hasta que los nazis tomaron el poder. El esposo la envió a Suiza, con la promesa de que la seguiría tan pronto como pudiera. Pero, con el correr de los años, perdió la esperanza de volver a verlo. Finalmente, alguien le dijo que su esposo había muerto en un campo de concentración.

Ahora, muchos años más tarde, la víspera de Navidad, en un país muy distante de Viena y de Suiza, cuando la habían rechazado para un empleo porque su inglés era deficiente, el pasado volvía repentina y sorpresivamente al presente. Los recuerdos fluían con lágrimas mientras la anciana salía a tomar el ómnibus.

Hay muchas personas que esta Navidad necesitan amor. Procura darles el calor de tu comprensión y cariño como Jesús lo hizo siempre en su vida terrenal.

Miércoles 25 de Diciembre

 Navidad, época de búsqueda y encuentros – 3

Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron.

Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra. Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino (Mateo 2:11).

Esa noche, al terminar la reunión de Nochebuena, llena de alegría y amor fraternal, el anciano relojero del pueblo se acercó al pastor.

-Esa tela -le dijo-, me recuerda a mi esposa, que en paz descanse. Ella y yo tuvimos un mantel exactamente igual en nuestra casa de Viena.

Al pastor se le hizo un nudo en la garganta. Llamó a su esposa y, con el anciano, buscaron y encontraron a la familia que había puesto el anuncio en el periódico. Consiguieron de ella la dirección de la anciana que había solicitado el empleo, pero que hablaba un inglés deficiente. Luego, la buscaron y la encontraron.

Cuando los ancianos esposos (que habían pensado el uno del otro que habían muerto hacía años) se abrazaron entre sollozos, el pastor y su esposa también lloraron. Todo el desánimo, el chasco y la tristeza que aquella cruel tormenta había traído se habían transformado en bendiciones. El Señor realmente había hecho una provisión.

La Navidad debería ser una época de búsqueda y encuentros, una ocasión para descubrir otra vez al Cristo que le da su verdadero sentido. La parte más extraña del relato de los sabios de Oriente que encontraron a Jesús en Belén, es que, en ese tiempo, los que se consideraban más sabios de Jerusalén no se molestaron en buscarlo. Por eso no lo encontraron.

Sabían exactamente dónde nacería. Indicaron a los sabios dónde encontrarlo. Pero no se interesaron lo suficiente como para buscarlo ellos mismos. ¿Por qué? Estaban tan seguros de su propia sabiduría que terminaron haciendo el ridículo, por todos los siglos, como los hombres más necios de sus días.

De paso, recordemos que fue la estrella la que guió a los sabios a Jerusalén. Pero las Escrituras los guiaron a Belén. Vivimos en una época en que los hombres “más sabios” de nuestro mundo todavía se burlan de la historia de Belén. Pero los verdaderos sabios encuentran a Jesús y lo adoran, lo reconocen como el Rey que vino a nosotros para que pasemos toda la eternidad en su reino de gloria.

Busquemos y encontremos a Jesús cada día de la vida, para que podamos tener parte en su reino de gloria. La Navidad es la mejor época para buscarlo y encontrarlo.

Jueves 26 de Diciembre

 Los niños “Termitas”

Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo: “El Señor no ha escogido a ninguno de ellos. ¿Son estos todos tus hijos?” “Queda el más pequeño”, respondió Isaí, “pero está cuidando el rebaño”. “Manda a buscarlo”, insistió Samuel, “que no podemos continuar hasta que él llegue” (1 Samuel 16:10,11).

Justo después de la Primera Guerra Mundial, un joven profesor de Psicología de la Universidad de Stanford inició uno de los estudios científicos sobre inteligencia más famosos de la historia. Con la ayuda de un equipo bien organizado y una cuantiosa ayuda financiera, Lewis Terman decidió efectuar pruebas de inteligencia a todos los niños de las escuelas primarias y secundarias de California con el propósito de identificar a los genios que pudiera haber entre ellos. Terman estaba convencido de que la capacidad intelectual es lo más importante de un individuo y que los genios que lograra identificar en el grupo serían los futuros líderes del país. Cuando las pruebas terminaron, Terman había calificado la inteligencia de doscientos cincuenta mil alumnos y había encontrado a mil cuatrocientos setenta niños (menos del uno por ciento del total) con un coeficiente intelectual entre 140 y 200. Todos esos niños eran genios y recibieron el apodo de “termitas”.

El tiempo, sin embargo, no le dio la razón a Lewis Terman. Cuando los “termitas” llegaron a la edad adulta se hizo evidente que la inteligencia no es lo que más importa. Algunos “termitas” escribieron libros; otros, artículos eruditos, y otros fueron empresarios de éxito, pero pocos de ellos tuvieron alguna importancia nacional y ninguno obtuvo el Premio Nobel o algún reconocimiento internacional. La mayoría estudió carreras comunes y una cantidad sorprendente de ellos experimentó el fracaso profesional. Lo más sorprendente fue, sin embargo, que el estudio había eliminado, por falta de capacidad intelectual, a William Shockley y a Luis Álvarez, que más tarde ganarían el Premio Nobel de Físíca.

El estudio de Terman ha demostrado que no se necesita ser un genio para hacer cosas grandes en la vida. Hay otras cosas que son más importantes. Te sugiero algunas: creatividad, capacidad de trabajar duro, habilidad para trabajar en equipo y tener buenas relaciones sociales, disciplina e integridad moral.

Al joven David, un simple pastor de ovejas, su padre lo puso a un lado porque quizá pensaba que no tenía mucho futuro, o porque era muy pequeño. Es posible que otros hagan lo mismo contigo, pero no te preocupes. Aprovecha las circunstancias en que te encuentras y aprende las lecciones que te servirán para hacer cosas mayores en el futuro.

Dios, que observa tu corazón, reconocerá tus esfuerzos y los recompensará.

Viernes 27 de Diciembre

 

 

Sábado 28 de Diciembre

 

email
Social Media Icons Powered by Acurax Website Design Expert
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On PinterestVisit Us On Google Plus